“Indómito y entrañable”

Seguro que habéis oído o incluso dicho en alguna ocasión la manida frase “el amor todo lo puede” o algo parecido. ¡Ojalá fuera tan fácil! ¿Verdad?

Pero lo que en algunas ocasiones puede ser un mantra que nos decimos a nosotros mismos y que trata de valorar lo “importante”, en realidad puede convertirse en una idea que dista mucho de la realidad. Que puede hacer que simplifiquemos demasiado las cosas y a continuación nos frustremos por no conseguir los resultados esperados, ¿no era tan fácil? Pues no, no lo era. 

Evidentemente poner el corazón en lo que hacemos y empatizar con el otro es fundamental. No voy a explicar ahora la importancia de saber gestionar y expresar adecuadamente las emociones, y lo necesario de una adecuada vinculación. Lo que si voy a hacer es poner en evidencia la importancia de profundizar y saber en donde nos estamos metiendo, dejando a un lado ideas románticas o una actitud naif. 

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Estos últimos años tenemos en la televisión casos de niños adoptados famosos, seguro que en más de una ocasión habéis escuchado el típico discurso  “¡Qué desagradecidos! Ellos no tenían nada y las personas que los han adoptado se lo han dado todo” (haciendo referencia al dinero, claro). ¿Os habéis preguntado que ocurre en una familia que adopta? ¿Sólo es el adoptado el beneficiado en la situación? ¿No debería darse una relación de equilibrio en la que ninguna de las partes tuviera claro que no le debe nada a la otra?  

Hace unos años en España, vivimos un boom de adopciones, justo esta semana he leído un artículo muy interesante y realista que habla de ello (La huella del orfanato). Me parece oportuno mencionarlo ya que complementa perfectamente de lo que hablo.

Si en Trastorno de apego reactivo os recomendaba “El niño abandonado”, donde se habla de distintos tipos de abandono y lo que ésta ruptura del vínculo supone en el desarrollo del sistema nervioso, así como las consecuencias a largo plazo en el comportamiento de las niñas y niños que han pasado por ello, sin olvidar la alternativa de intervención desde la terapia ambiental, en “Indómito y entrañable” podemos conocer un caso real y extremo que ejemplifica todo esto. 

El autor del libro es el padre de Toni. José Ángel y Carmen, son una pareja formada por un psicólogo y una pedagoga, con experiencia en asesoramiento a familias con hijos adoptados. José Ángel Giménez Alvira fue profesor de la Universidad en el Instituto de Ciencias de la Educación, se unió al equipo de la Diputación Provincial de Zaragoza, que tenía el objetivo de cambiar la política de infancia y protección social, estableciendo un nuevo sistema de atención, y es especialista en programas en relación al Acogimiento Familiar y a la Adopción. Al comienzo del relato menciona que toda su formación y experiencia no le sirvió de nada ya que con Toni sólo era un padre más. Yo no estoy del todo de acuerdo con dicha afirmación, ya que su experiencia y formación se ven reflejadas en sus intervenciones, en la forma de comprender a su hijo, y cómo no, en la manera de trasladarnos su historia. En lo que si que estoy de acuerdo es en que o eres padre o eres psicólogo, y él eligió ser padre de Toni con todas las consecuencias. 

Al leerlo conoceremos a José Ángel y Carmen, descubriendo lo mucho que va a cambiar su vida tras adoptar a Toni, un niño de diez años. Sus hábitos, su casa, sus relaciones personales, tanto familiares como de amistad, no volverán a ser lo mismo. Descubriremos sus problemas cotidianos, y seremos testigos de su evolución como familia.

Es un relato duro y tierno a la vez. Que nos muestra lo incomprensible que puede ser entender el comportamiento de un niño que ha sido acogido y al que se le ofrece una nueva vida llena de posibilidades. Pero claro, esa es mi visión desde mi realidad, en el libro queda claro que para Toni la vida es otra cosa. Él se ha tenido que manejar en otros términos, las reglas del juego que ha aprendido a base de dolor y sufrimiento no las va a cambiar tan fácilmente sólo porque alguien le diga que están equivocadas o que en su nuevo entorno las normas son otras. ¿Conseguirán desmontar las creencias que Toni tiene tan afianzadas?

Lo mejor es que es un relato esperanzador, ya que parece que sí que hay luz al final del túnel, tal vez no una luz rosa y llena de “felices y perdices”, pero sí una luz entre tanta oscuridad.

Si pudiera hablar con ellos, me gustaría agradecerles a los tres la gran generosidad que han mostrado permitiendo que conozcamos su historia. Para mi ha sido un gran aprendizaje y ellos son ejemplo de una gran familia. 

Trastorno de apego reactivo

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¿Alguna vez habéis tenido frente a vosotros niños que a priori no encajan en ningún tipo de patología? ¿o niños a los que les pasa algo más allá de lo diagnosticado? ¿Qué en un momento determinado pueden montar una tremenda rabieta, y  notas te están pidiendo ayuda a “gritos” con su mirada y a la vez te rechazan de palabra o te apartan de su lado? 

Todas estas sensaciones y alguna más he tenido con algunos niños con los que he trabajado y con los que siempre sentía que me faltaba una pieza del puzzle. 

Quería entender bien la teoría del apego y empecé a leer a Bowlby, a Mary Ainsworth y el “test de la situación del extraño”,  encontrando lo que ya podéis imaginar: apego seguro-autónomo, apego inseguro-evitativo, apego inseguro-ambivalente o apego desorganizado-desorientado.

Aunque conseguí entender mejor muchas actitudes tanto infantiles como adultas, no terminaba de encontrar del todo la pieza que buscaba.

Después de un tiempo de búsqueda conocí a un niño que había sufrido la separación de sus padres y por este motivo había pasado un tiempo casi abandonado a su suerte con unos abuelos nada protectores, ni cuidadores, apenas le proporcionaron lo que se supone que un adulto debe proporcionar a un niño. 

Comentando mi frustración con compañeras de trabajo, una de ellas, me recomendó dos libros. Para mi estos dos libros han sido totalmente esclarecedores y han supuesto un antes y un después en mi manera de mirar y entender muchas conductas. 

Estos libros son “El niño abandonado” e “Indómito y entrañable”. Recomiendo la lectura de los dos, ya que son totalmente complementarios. El primero es la guía que te lleva a entender lo que es el “trastorno de apego reactivo” y sus consecuencias en el comportamiento y la personalidad. De como el abandono afecta al desarrollo del sistema nervioso central. Sus dificultades en la permanencia del objeto y en tantas habilidades fundamentales, que no ha adquirido debido a esa falta de apego o a una ruptura puntual que no se ha solventado adecuadamente. Explica casos en los que se ejemplifica perfectamente la teoría. El autor, Niels Peter Rygaard, propone y describe la terapia ambiental destinada a minimizar las consecuencias de esta falta grave de contacto, y la enseñanza de estrategias de adaptación compensatorias, que se aplican en el centro en el que él trabaja, en Dinamarca. 

También habla de casos en los que aunque se haya producido un abandono, se haya roto ese vínculo con las figuras de referencia, hay niños que consiguen establecer un buen vinculo con una hermana, un profesor, una vecina, etc.. y gracias a estas relaciones o a una adecuada intervención desde centros y profesionales cualificados, consigue nacer de la semilla de la resiliencia la capacidad adaptativa de superar lo vivido, conseguir estabilidad emocional y ser felices en la vida. 

Por contra, sabemos que hay muchos casos en los que esto no se produce y aparecen trastornos de la personalidad, conductas antisociales, etc.. 

Realmente en estas pocas líneas no se puede resumir todo el libro, ya que sus 300 hojas no tienen desperdicio. Sólo espero haber dejado reflejada su esencia. 

Y el segundo, “Indómito y entrañable” casi mejor lo dejo para otro post 😉

Niños felices

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“Niños felices: Cómo enseñar a tu hijo las diez cualidades esenciales para alcanzar una vida feliz” es el titulo del último libro que he leído, y aunque pueda sonar pretencioso o puedas pensar que es otra lista absurda de cosas que en realidad no consiguen lo que prometen, es un gran libro. 

Lo compré por recomendación de Vanessa Casals, junto a “Las necesidades básicas de la infancia” y estoy empezando a declararme fan de Stanley Greenspan. 

Es un libro de fácil lectura, orientado hacía padres, pero del que los profesionales que trabajamos con primera y segunda infancia podemos aprender muchas cosas. 

Y os preguntareis ¿cuáles son esas maravillosas 10 cualidades esenciales claves de la felicidad?, pues a continuación voy a escribir unas pequeñas pinceladas para que podáis apreciar la calidad del libro. 

  1. La conexión. Desde la primera conexión que establece el bebé con su madre y cómo poco a poco se va abriendo a relacionarse con el resto de su entorno, pasando por los amigos de infancia, adolescencia, compañeros de trabajo, pareja… ¿no es fundamental ser capaz de establecer unas buenas relaciones con el entorno?
  2. La empatía. Seamos empáticos con los más pequeños para que ellos puedan desarrollar esta habilidad. Si les ayudamos a tener conciencia de sus propios sentimientos y a expresarlos de manera adecuada, serán capaces de conectar con los sentimientos de otras personas.
  3. La curiosidad. Ya sabemos que es el motor del conocimiento, entonces no la cortemos. El adulto debe descubrir lo que les motiva y desde ahí abrir poco a poco el campo de intereses, favoreciendo el aprendizaje. No ofrecer respuestas cerradas, promover la investigación.
  4. La comunicación. Sí, el lenguaje tiene un poder transformador, pero la comunicación es mucho más, es comunicación no verbal, diálogo tónico.. Y no debemos olvidar que los más pequeños son expertos en leer todas estas cosas, que los adultos (más centrados en el lenguaje oral) olvidamos o no valoramos en su justa medida. ¡Qué importante la escucha activa! ¿escuchamos de verdad al otro?
  5. La variedad emocional. El mundo está lleno de contraste y la alegría no existe sin la tristeza. Permitamos a los niños vivir sus emociones, será la única manera de que aprendan a gestionarlas. ¿Por qué minimizamos o negamos su tristeza, enfado y les decimos “¡Ya está!” “Para de llorar”? Es importante que también los adultos les mostremos y expliquemos nuestro espectro emocional. No olvidemos que el juego puede ser un gran aliado.
  6. La auténtica autoestima. Seamos respetuosos con los más pequeños, confiemos en sus capacidades, alentémoslos de manera que sus motivaciones sean intrínsecas y no dependan de la aceptación del otro. Ayudémosles a conocer y valorar todos los aspectos de su personalidad. 
  7. La disciplina interna. Pongamos límites de forma límite pero amable, implicándoles. Ayudemos a los más pequeños a solucionar sus propios problemas, permitiendo que cada vez sean más autónomos y responsables. 
  8. La creatividad y la visión. Volvemos a partir de sus intereses y a potenciar la exploración con todos los sentidos y partes del cuerpo. No nos cebemos con los errores ¿no son oportunidades de aprendizaje? Fomentemos un aprendizaje significativo frente al memorístico. Animémosles a expresarse a través de la escritura, pintura o música. 
  9. Pensamiento lógico. Mostrémosles que sus acciones tienen un impacto en su entorno. Fomentemos que busque más de una razón o más de una manera de ver las cosas. Pidámosles que sean autocríticos con ellos mismos, asegurándonos de que la crítica sea constructiva y de que no se quedan paralizados por el fracaso. 
  10. La integridad moral. Ésta viene determinada de principios éticos, morales, valores familiares, de su religión y cultura. Además de tener la capacidad de preocuparse por lo que está bien o mal, lo importante es cómo actuamos después de esta valoración. Por eso es tan importante cómo nos comportamos los adultos, ya que los más pequeños aprenden más de nuestras acciones que de nuestras palabras.

¿Qué os parecen estas diez cualidades? ¿Quitaríais alguna? ¿Añadiríais?

En mi opinión las 10 están íntimamente relacionadas entre sí, influyendo y siendo necesarias unas para otras.