Abusos a menores

Después de meses de abandono, decido retomar el blog. Andaba pensando elegir un tema y prepararlo, pero la realidad te pega bofetadas en la cara que en este caso voy a aprovechar a transformarla en entrada.

Este fin de semana he visto algunos capítulos de la segunda temporada de Los Fosters, si a veces veo series de adolescentes….

No sigas leyendo si quieres ver la serie, ya que a continuación voy a dar información sobre cosas que ocurren.

En dicha serie se describen dos situaciones mas o menos paralelas que les ocurren a dos de sus protagonistas, un chico y una chica menores de edad. La chica mantiene relaciones sexuales con un chico mayor de edad, cuyos padres son los que la acogen en su casa. En este caso, se ve claramente que dicho chico seduce y se aprovecha de las niñas que son acogidas por sus padres. Pero en la serie van más allá, otro de los personajes, esta vez un chico de 16 años mantiene relaciones sexuales con la pareja de su padre, mientras está borracho después de haber bebido unas cervezas. Claramente se observa cómo el chico se siente culpable y responsable por la situación. Pero cuando este hecho se revela a sus padres, éstos no dudan en poner nombre a lo que ha ocurrido y denunciar a la mujer adulta que se ha aprovechado de la situación. Se puede ver la diferencia con el caso anterior, al ser un chico parece menos claro que pueda ser una víctima de la situación.

En los dos casos se denuncia lo ocurrido y a policía detiene a los agresores.

Para mi fue inevitable comparar esta serie con otras que tenemos o hemos tenido en España, del tipo “Física y Química” o recientemente “Yo quisiera”. En estas series se normalizan e idealizan las relaciones entre menores y personas adultas. Por no hablar de otro tipo de conductas como pueden ser el consumo de drogas, etc..

En un primer momento pensé: “Uf, que exagerados y moralistas son los americanos”. Y después me recriminé haber pensado esto.

En la sociedad machista en la que vivimos, cuando hay agresiones sexuales se cargan las culpas en las víctimas. Con las mujeres es muy fácil: “mira como viste”, “es que es una calienta…”, “no vayas por una parque a oscuras”, etc… Pero ¿qué ocurre con los menores sean niños o niñas?

¿Se puede considerar normal que niñas de 15 años sean novias de hombres de 20, 30, 40 años? ¿Es de igual a igual la relación entre un niño de 15 años y una mujer de 20, 30, 40 años?

Pues hoy, la vida así sin quererlo me ha dado la respuesta. Niña de 16 años hospitalizada después de un intento de suicidio.

Os dejo el enlace al vídeo “Querido papá” por si no lo habéis visto:

 

 

Reflexiones después del taller de Disciplina Positiva en el Aula

Empecé a trabajar con 18 años en comedores escolares y cual fue mi sorpresa cuando en mitad de mi rebeldía adolescente, buscando diferenciarme de mis padres, me encontraba diciendo las mismas frases que a mi siempre me habían dicho y que en algunas ocasiones tanto odiaba. Sin pensarlo, sin darme cuenta, estaba haciendo lo que todos hacemos, repetir el modelo que hemos aprendido y con el que nos hemos criado, ya que la mayoría de las cosas que aprendemos (y sin ser conscientes de que las estamos aprendiendo) es por modelado.

A la vez iniciaba mis estudios de Magisterio de Educación Especial y empezaba a estudiar o aprender de una manera mas explícita y consciente sobre educación, pedagogía, psicología… Continuó mi andadura profesional y conocí profesionales que hacían las cosas de otra manera.

Albert Camus decía algo así como que todos buscamos razones que confirman lo que ya creemos, reafirmando nuestras propias “verdades” (no he conseguido encontrar la cita 😦 ). Yo estoy de acuerdo, ya que durante un tiempo no era capaz de entender otras maneras de hacer. Para mi la autoridad y el respeto solo estaban relacionados con las normas y límites estrictos, así como que el poder sólo podía tenerlo el adulto.

Pero poco a poco empiezas a cuestionarte si solo hay un camino, ves resultados positivos gracias a otras formas de actuar. El empezar a formarme en distintos campos, adquirir mayor flexibilidad, el ampliar la mirada y crecer como persona, me permite ver que el poder y el control absoluto no son la solución y que ésta tiene que venir de la mano del respeto al niño.

Cambias la mirada y en vez de pensar que puedo hacer para que tus conductas se acomoden a lo que yo quiero, pienso en ¿que te ocurre? ¿por qué haces lo que haces y cómo te puedo ayudar a que lo hagas de otra manera que sea mejor para todos?

Estaba yo en este proceso cuando Marisa Moya  me contó que había descubierto Disciplina Positiva. Poco a poco noté como iba aumentando su interés y su ilusión, comenzando a formarse y a dar talleres para familias. Mi confianza en Marisa me llevó a hacer de su mano un primer Taller de D. Positiva, en esa ocasión para familias. Fue un primer acercamiento lleno de dudas. Hice un curso de iniciación en DIR Floortime, leí a Greenspan, inicié una formación sobre Inteligencia Emocional en la UNED, y comencé a establecer conexiones con Disciplina Positiva. Justo en este momento Marisa propone el Taller para el Aula y yo no me puedo negar.

A este taller llego con las defensas bajadas, tengo activada la corteza prefrontal y el “cocodrilo” está controlado ;P

Hay veces que cuando aprendes algo puedes comprenderlo e incorporarlo, pero hay un momento en el que tu mente hace “clic” y todas las piezas encajan. Pues esto es lo que me sucedió este fin de semana en el taller.

Cómo muchas veces hemos comentado Marisa y yo en nuestras interminables charlas, hay ciertos procesos de aprendizaje que son mas complejos que otros, y hemos elegido un camino en el que no sólo adquieres conocimientos, también creces como persona. Aunque esto en algunas ocasiones signifique tener que revisar el transcurrir de tu propia vida, y si no tienes cuidado esto puede resultar doloroso. Pero si lo haces de la mano de otras personas que están pasando por lo mismo que tu, o eres capaz de poner tus aprendizajes y cambios en perspectiva, añadiendo siempre una dosis de humor, te puedo asegurar que el resultado es sorprendente y gratificante.

Ahora tengo claro el camino que transitaré los próximos años, ahora sólo me queda descubrir a qué nuevo aprendizaje me lleva.

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